Método Montessori
Un ambiente que invita a descubrir y participar
El enfoque Montessori acompaña el aprendizaje mediante experiencias concretas, ambientes preparados y oportunidades para actuar con mayor independencia.
Cómo lo vivimos
Materiales al alcance, decisiones a su medida
Cada área del salón está preparada para que niñas y niños puedan elegir una actividad, trabajar en ella el tiempo que necesiten y devolverla a su lugar. Ese ciclo sencillo fortalece la concentración, el orden y la confianza en sus propias capacidades.
Cómo lo vivimos
Cinco ideas que sostienen nuestra práctica
Ambiente preparado
Los espacios y materiales se organizan para ser accesibles, ordenados y adecuados para las actividades infantiles. Un entorno cuidado facilita la exploración, la concentración y la participación.
Autonomía progresiva
Las actividades cotidianas ofrecen oportunidades para elegir, intentar, repetir y adquirir habilidades de acuerdo con cada etapa del desarrollo.
Aprendizaje activo
Niñas y niños construyen aprendizajes al observar, manipular materiales, moverse y participar en experiencias con sentido.
Acompañamiento respetuoso
El adulto observa, orienta y brinda apoyo sin sustituir innecesariamente la iniciativa infantil.
Habilidades para la vida
El orden, el cuidado personal, la convivencia y la participación en tareas sencillas fortalecen la seguridad y la independencia.
Cómo lo vivimos
Actividades cotidianas con propósito
Servir agua, doblar un paño, acomodar los materiales o cuidar una planta son actividades sencillas que fortalecen la coordinación, la atención y la independencia. Acompañamos cada intento con paciencia y sin apresurar los procesos.
